sábado, 15 de octubre de 2011

Fuego lento, intenso que palpita como un corazón
En humanos, en animales, en las víctimas de sueños
Rosas blancas, rojas o moradas que se ocultan
En un caparazón, en el paso de una nube negra.

Fuego lento, intenso que ruge sin emitir sonido
A veces no importa, ya que nadie escucha cuando todos esperan
Estaciones duras o blandas, breves o mágicas son atravesadas
En el vagón moldeado durante nuestra existencia.

Fuego lento, intenso que eternamente reside entre sueño y realidad
Al que no le bastan rosas
Que quema las víctimas del león
Que atraviesa la nube negra y rompe el caparazón.


Suena el vagón en la vía...
Y escuchan sin esperar.