martes, 30 de noviembre de 2010

Dejarse llevar, suena demasiado bien...

Hoy me tocó volver a decir en voz alta que ya no estás con nosotros...que moriste...pareciese demasiado tiempo el que ha transcurrido desde la última vez que lo dije, cuando en verdad es tan poco...

Entre nostalgia, evitar las lágrimas y el comentario de "Señores, pero la gente si se muere..."... forzo una sonrisa...recordando que solo tú podías llenar esta casa de dichos y mala palabras mientras nos hacías reír...Tus -Hijo de la Gran Puta- hacen falta.

Sí...dejarse llevar sigue sonando demasiado bien...

lunes, 29 de noviembre de 2010

Falling Slowly

You've suffered enough at war with yourself...It's time that you won.

...We were not put here to mess up someone else's life.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Este no es el mundo

Muchos de nuestros días (al menos idealmente) empiezan con la mentalidad de que serán o ya son un buen día. Son los días en que somos el león de nuestra propia selva y podemos salir a comernos el mundo. Pocas veces tenemos la suerte, solo por darle un nombre a lo que sea...Pueden usar perseverancia, ganas o incluso fe...de que esa idea se concretice en un buen día real.

Pues existe el hecho demasiado palpable de que aquellos que intentan pasar por el mundo con algún significado terminan dándose a si mismos en cada una de sus relaciones interpersonales con los demás, desde las superficiales hasta las más íntimas. Esta es solo una manera de ver nuestra forma de relacionarnos con los demás: persona A y B tienen una relación academica, profesional, de amistad o de amor y el resultado ideal es que A quede con un poco de B y B de A.

Nos entregamos al otro...de manera consciente o no, controlada o no pero generalmente durante el proceso social con esa otra persona, independientemente del contexto que sea, es lo que hacemos. Nuestro entero termina convirtiéndose en pequeñas fracciones que aprenden a encontrar hogar dentro de aquellas personas dispuestas a recibirlas.

Esta entrada no se trata sobre el dar y recibir ante los demás. Se trata de la realidad que involucra el hacerlo, estamos diseñados para necesitar a los demás...Al menos están esa una o dos personas sin las cuales tienes la certeza de que tu vida no funcionaría de la manera que lo hace y si no, pues es definitivamente hora de revaluar la manera en que te has estado conectando con los demás.

En definitiva, solo sé que a The Guy Upstairs puede que no le gusten mucho las matemáticas pero la vida con respecto a esas personas para nosotros ahora ya imprescindibles está "trazada" como una ecuación en la que muchas veces terminamos siendo fracción. Y es el poder que posee la otra persona al tener esa parte de ti de la cual ya se ha hecho propia lo que termina haciendo que las cosas buenas y peor aún, las malas por insignificantes que puedan ser terminen pareciéndonos en algunas ocasiones como algo enorme...Ese algo que nos llena y a veces nos rompe.

No está en nuestras manos el como el otro actúa con respecto a tu fracción, por lo que el balance como tal es algo muy difícil. Pero debemos ser responsables con la parte que nos toca y recordar siempre lo que nuestras propias actitudes y acciones pueden significar para esa otra persona.

Siempre existirán ese pequeñísimo número de veces en que ser pesimista no es una actitud, sino la aceptación de una realidad. Esos días en que respiras y dices: "Este no es el mundo..."