No se trata de una explosión momentanea en la que me permito decir: "Empiezo a ser feliz..."; es un nuevo norte, algunos bombillos extras en el camino, es seguir la dirección del viento...Ese viento que tantas veces arrastra consigo parte de nosotros y unas tantas más parece que esas partes terminan en el lugar indicado.
Entonces la incerteza de no saber qué nos espera en el mañana, parece no ser tan aterradora. Sino entender que es tan solo la consecuencia directa de nuestro hoy, y en ese hoy es donde existimos; al que podemos y debemos sujetarnos con esa garra que duerme dentro de todos, a veces por demasiado tiempo.
No será la última limpieza que haga en este camino, después de todo, el sueldo de algunos dependen de qué tantos trapitos y escobas sean vendidas. Pero lo cierto es que no pretendo perder las cosas que he encontrado esta vez, sin promesas...sin tinta ni papel...hoy le juego una al viento, y escribo sobre él; confiando en que será una de esas veces en la que termine llegando a los corazones donde ambos pertenecemos.